El autor nos presenta un modelo que está originado en otro modelo, que también está originado en otro modelo, cuyo mérito más importante, el de todos estos modelos, es su auténtica operatividad y funcionalidad.
De mi amigo Nicolás Espiro, Doctor en Medicina, Psiquiatra, Antropólogo, Psicoanalista Didacta y excelente persona, aprendí a entender el principio de identidad como identidad en movimiento, identidad que puede modificarse a sí misma.
Ese concepto fue el que me permitió deducir que si la identidad de las personas se puede modificar a sí misma, lo que implica cambios permanentes, los productos de las personas también se pueden modificar y adecuarse al sistema de ideas de quien los utiliza.
El Doctor Espiro diseño y presentó “Un modelo del grupo como unidad de producción”, del que dijo que “en un grupo, concebido según este modelo, la producción se refiere a la obtención de un aprendizaje de la realidad y del conocimiento acerca del mismo; el instrumento de la unidad de producción es el propio grupo, es decir, la presencia cooperante de las personas y los recursos sobre los que se aplica el instrumento, son los obstáculos que se oponen a la estabilidad del campo social del grupo y / o a la obtención del conocimiento necesario.”
A mí me interesó este modelo y es el que utilizo en mis cursos de Coaching, no sólo para aplicarlo a los fenómenos grupales, sino también para la resolución de conflictos en los procesos, casos, o temas individuales, en los que la falta de cooperación entre los distintos sistemas internos, consciente e inconsciente, por ejemplo, y las contradicciones que aparecen entre las distintas funciones y roles que una misma persona desempeña en un mismo día, semana, mes, o año, resultan ser un obstáculo, aparentemente insalvable, para su crecimiento, para su sociabilidad, eficacia, creatividad y bienestar.
Por lo que, en este modelo de crecimiento consciente con el que yo trabajo, la producción la entiendo de la misma manera que el Dr. Espiro en su trabajo sobre grupos, pero el instrumento de la unidad de producción es la propia persona en momentos muy concretos, definidos por la función que está desempeñando y la tarea que esta función requiere en ese momento determinado.
Así que la obtención de un producto, se cumplirá, y obtendrá un beneplácito personal y social, en la medida que el aprendizaje de la realidad incluya una “puesta a punto”, de su sistema de ideas, de su ECRO, diría Espiro, que es el Esquema Conceptual Referencial y Operativo con el que funcionamos todas las personas, ya que el obstáculo sería que este sistema de ideas quedara obsoleto e inservible frente a nuevas realidades, por eso debe ser revisado y actualizado frente a cada nuevo objetivo.
Así el producto obtenido será como un retrato de lo que el productor ha llegado a entender, conscientemente, que es la respuesta a una necesidad propia y colectiva.—
Alberto Costa


